Hace poco escuché a un compañero contar una anécdota ya típica, que seguro que todos hemos escuchado, o incluso dicho, alguna vez.
La repito (con mayor o menor veracidad):
El otro día estaba hablando con una amiga y de repente, casi sin venir a cuento, me dice indignada: "estoy gorda"
Evidentemente, le miro incrédulo ante su comentario y le digo, después de mirarla, que no. ¿qué le voy a decir si no?. Es verdad que es un poco rellenita o "de hueso ancho" (por usar algun eufemismo", pero no está gorda, es normal, como todo el mundo.
Sin embargo, ella sigue co la misma historia. Y pensando un poco en ello me vino a la mente en el efecto que los estereotipos tienen sobre las personas.
Antes no nos decía nada raro, la publicidad es así, utiliza personas perfectas ¿qué le vamos a hacer? Pues intentar parecernos a ellas (de ahí la viabilidad de la anécdota).
Pero ahora las cosas han cambiado (o al menos empiezan a hacerlo) y cuando pensamos en alguien que haya promovido este cambio no es de extrañar que se nos venga a la mente campañas publicitarias que lleven la contraria, ya que todo esto es por culpa de la publicidad que mejor que ella para empezar a cambiar las cosas.
Y cuando hablamos de salir de los estereotipos, de reflejar a personas reales, estamos hablando de Dove, porque Dove es para las mujeres reales, o eso dicen ellos.
Pero ahora las cosas han cambiado (o al menos empiezan a hacerlo) y cuando pensamos en alguien que haya promovido este cambio no es de extrañar que se nos venga a la mente campañas publicitarias que lleven la contraria, ya que todo esto es por culpa de la publicidad que mejor que ella para empezar a cambiar las cosas.
Y cuando hablamos de salir de los estereotipos, de reflejar a personas reales, estamos hablando de Dove, porque Dove es para las mujeres reales, o eso dicen ellos.