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martes, 8 de diciembre de 2009

¿y los sueños?


No hace mucho, mis pasos y, quizás, mi mente, vagaba a su aire por tierras del norte. Era un paisaje hermoso, sencillo, sin llegar a ser abrumador.

Hiciera lo que hiciese, siempre acababa allí. Por mucho que intentara desviar mi camino, siempre sería mi refugio. Me protegía de las malas lenguas, de los insultos, de las sombras del pasado que no dejaban de perseguirme. Su sencillez me envolvía, su verdor me resguardaba e inspiraba palabras que quedaban registradas y nunca se olvidaban.

Era más antiguo que el tiempo y contaba su propia historia. Narraba los primeros días de la Tierra, sus primeros pasos en la evolución, innumerables batallas de hombres enfurecidos por su país, romances...¡Ay, cuántas historias de amor!

Al cerrar los ojos oigo el susurrar del viento, el sonido, muy lejano, de los pájaros, y a mi vera, el discurrir de un pequeño riachuelo.

Una corriente de aire frío me hace despertar, tengo que apurarme. Con esto en mente continúo mi camino. Ya no estoy tan absorta en mis pensamientos, por lo que no me cuesta mucho percibir que ya no estoy sola. El aire ya no es el mismo y me apremia a ir más rápido.
El paseo se convierte en una carrera en un abrir y cerrar de ojos. Una sensación de inquietud recorre mi cuerpo de pies a cabeza. El impulso de girar la cabeza y mirar a mi perseguidor es superior a mis fuerzas, pero intento contenerme. No me beneficiará hacerlo, sólo conseguirá retrasarme.

Cuando el sol comienza a esconderse tras las colinas y las sombras aumentan de tamaño consigo meterme en una de ellas. Ya abandonado el camino principal, continúo campo a través, por un sendero invisible bajo la maleza.

No temo perderme, pues conozco el bosque como la palma de mi mano, pero la noche cambia los sitios y hace perderse al más novato. A pesar de mi maniobra no consigo despistarle, me sigue con pies de plomo y sin ninguna consideración hacia mi.

Cada vez lo siento más cerca, ya no hay escapatoria, mi respiración se acelera debido al esfuerzo, y mi confianza se debilita.

Parece que ya no podré huir mucho más, mis piernas me recuerdan que tengo un límite de resistencia.

Finalmente, la realidad me alcanza y mi sueños,...de mis sueños sólo queda la huella que yo misma imprimí sobre el papel.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Ecología + Trasgresión + simplicidad = Greenpeace

No es sólo una suma de elementos, sino cada elemento en sí hace que sus anuncios sean impactantes, llamativos, llámalos como quieras, pero sin duda logra lo que se propone, ¿o no me crees? Mira:


En pequeño: por eso te proponemos que nos incluyas
en tu testamento. La ley dice que a tus herederos les corresponde
las dos terceras partes de tus bienes (de las que Hacienda se
queda con un 35%) Y que con el resto puedes hacer lo que
quieras. Si se lo dejas a Greenpeace, el Estado no se
quedará con nada y estarás seguro de que tu dinero nunca
será usado para fines que tú nunca aprobarías. Tú decides.
Y si lo haces, por fin podrás descansar en paz.


Directo al grano ¿No os parece? Y no sólo eso, llama la atención de una manera impresionante, la publicidad no te suele decir que te mueras ¿verdad?

Deja el listón muy alto, si no echarle un vistazo a las siguientes piezas gráficas.



El texto está en un idioma que no entiendo pero realmente no hace falta conocerlo, la imagen ya te lo dice todo: un oso polar transformándose en un oso pardo por el derretimiento de los polos.



Un elefante con dos trompas y en el texto:
tú y tus hijos os podéis acostumbrar a esto,
pero no deberíais. Di no a la energía nuclear.


¿es que nadie piensa en los niños?



Una bolsa como símbolo de contaminación,
similitud increíble con una central nuclear ¿o es un árbol?
Realmente no importa, el significado está claro :
bolsa caca, copiando el eslogan de Carrefour.


¿Una gota de sangre? ¿La bandera japonesa? ¿Ambas?
Japón asesina alrededor de 400 ballenas cada año a pesar de
la prohibición internacional. Ayúdanos a parar esta matanza.

En otra publicación os enseñaré que no se queda sólo en una gráficas impresionantes, sino que también se adapta de manera increíble al medio por el cual se publicita.

¿Crees que trasgredir sirve para algo? Ellos sin duda sí que lo piensan, si no, no llevarían años con esta filosofía.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La naturaleza en la gran ciudad

Todo empieza con unas pocas gotas de lluvia, como unas suaves lágrimas sobre la tierra. Las nubes se juntan y oscurecen preparándose para lo que va a venir. Tin, tin, tin. La lluvia sigue cayendo suavemente a través del cristal. Su melodía va aumentando de velocidad poco a poco. El palpitar de mi corazón se pone al son de esta armonía latiendo sin parar.

A lo lejos, muy lejos, se escucha un leve trueno, a penas un leve rugido. Un anticipo de lo que está por venir. Una luz, igual de suave que el trueno, va aumentando de intensidad. Su frecuencia crece a la par.

Cada vez más juntos y con más fuerza se acercan hasta mí. Un ensordecedor rugido precede a una cegadora luz. Ya están encima, no hay vuelta atrás.

Mi respiración se vuelve más superficial a la vez que se acelera junto al palpitar de mi corazón. Fuerza, ímpetu, violencia, no dejará nada atrás. La tensión se siente en el aire haciéndome un nudo en mi interior.

Cierro lo ojos para sentirla mejor. Mis párpados no pueden evitar notar la luz intermitente que llega hacia mí. Apretando la mandíbula quiero sentir su intensidad. Pongo la mano sobre el cristal que, a pesar de su grosor, me permite notar el golpear de la lluvia. Pum, pum, pum. Es rítmico golpeteo se asemeja al redoble de un tambor.

Quiero salir fuera, sentirlo en mi interior. Sentir como las gotas se deslizan por mi piel y me acarician, a pesar de su fuerza, con suavidad. Se que no me harán daño.

Ya están aquí, me olvido de respirar. Mi corazón late y late sin parar. Descargan toda su rabia sobre mí. Mi piel se excita anhelando su contacto, sabiendo lo que va a sentir. Todo se vuelve primitivo a través de mis ojos cerrados. Furia, rabia, todo está aquí.

Poco a poco va menguando, y recuerdo tomar una profunda bocanaza de aire. Todo se acerca al final. Mi corazón sigue saltando en mi pecho, todavía no siente que va a acabar. Mi respiración se va profundizando a medida que la tormenta se va.

Abro la ventana para sentir de nuevo las lágrimas sobre la palma de mi mano, recuerdo de lo que acaba de pasar. El aire huele a humedad y hierbabuena, procedente de mi jardín. A pesar de lo oscuro que sigue el cielo, ya no lloverá más.

Solo espero la próxima lluvia que haga mi corazón palpitar.