lunes, 28 de septiembre de 2009

Una ladrona que me robó el corazón - Segunda crítica literaria


La ladrona de libros, de Markus Zusak


Cuenta la historia de una niña, una niña alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos libros se han escrito sobre la vida de las personas que sufrieron esta guerra, pero es el primer libro que encuentro que habla desde el punto de vista de “los malos”, los alemanes.


Al principio puede parecer como el diario de Ana Frank, pero a la inversa, pero no es así. El autor nos narra la historia de una niña, y como tal, desconocedora de lo que está pasando a su alrededor. Se convierte en ladrona de libros cuando llega a sus manos “El manual del sepulturero”, un libro extraño para aprender a leer sin duda, pero un libro que le hará superar sus problemas e imbuirse de lleno en un mundo lleno de historias, por muy tétricas que sean.


No es sólo curiosa la vida de los personajes, que transcurre en una calle corriente de una corriente ciudad alemana, sino la forma en la que está contada. No es la primera vez que escucho rechazo por esa razón, ya que no es simplemente una narración, ésta se ve interrumpida constantemente por pequeñas anotaciones, ya sean anécdotas, comentarios de La Muerte, que encontraremos como la principal narradora de la historia, traducciones o descripciones de personajes.


Se van alternando escenas de humor, con momentos tiernos, momentos tristes o de reflexión, de forma que, a medida que va avanzando la historia, te vas encariñando más y más con cada uno de los personajes que van apareciendo en la vida de la ladrona de libros.


Los libros que robe influirán enormemente en la vida de la niña y de los lectores, que serán espectadores de su paso a la madurez. Serán un mundo en el que aislarse de una realidad cruel, del miedo a los bombardeos y de la injusticia que afecta a su vida.


Se sufrirá, se reirá, se llorará. Es una novela tan realista, pero con toques surrealistas que te trasmitirán una historia hermosa, llena de baches y traspiés, de pérdida y dolor, de risas y amistad, pero sin duda, una historia para ser leída.

viernes, 25 de septiembre de 2009

¿ser provocador o pasarse de la raya? ¿dónde está el límite?

La compañía telefónica Más Móvil presentó a principios de este año la campaña “Factura indigesta” en la que mostraban a un hombre vomitando a causa de una factura muy elevada de su teléfono móvil. Esta campaña, que sigue la línea de la compañía y que busca, sobre todo, llamar la atención, ha recibido numerosas críticas por lo explícito del anuncio y por las horas a las que era emitido, que se presentaban normalmente en el desayuno o la comida.


Ante estas quejas el consejero delegado de Más Móvil, Maini Spenger, dijo para el diario El Mundo:


“Es cierto que es un anuncio poco convencional y provocador, pero ¿quién no se ha sentido así una vez por su factura? MÁSmovil no puede hacer el mismo tipo de publicidad que los operadores tradicionales. Sus presupuestos de marketing son unos 50 veces más altos que el nuestro y eso se nota en sus tarifas. Para que la gente se de cuenta que pueda ahorrar el 50% con nosotros, teniendo un servicio incluso mejor que con su operador actual, necesitamos ser muy llamativos.” (Fuente: elmundo.es)


Como bien dicen en su página web se trata de un spot polémico que busca presentar de forma directa y algo exagerada reacción que tienen millones de usuales de telefonía móvil en España cuando reciben su factura mensual. Pero es que el mercado de la telefonía móvil es cada vez más competitivo y se recurren a medidas “drásticas” para llamar la atención.


¿Es suficiente una campaña polémica para conseguir nuevos clientes? Creo que en este caso no. Las compañías telefónicas deberían centrarse en ofrecer nuevos o mejores servicios y no tanto en crear una polémica que no obtenga frutos.


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Y a continuación otro anuncio de la misma compañía que ha sido censurado en televisión pero que ha conseguido un gran éxito en internet.



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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Formas de contraatacar el machismo en publicidad

Siempre nos quejamos de que la publicidad es muy machista, y es cierto, pero ante esto las mujeres están contratacando y el número de anuncios feministas aumenta día a día. Aquí pongo algunos ejemplos:


Uno de los primeros anuncios fue el del 30 aniversario de Tenn, en el que presentan al nuevo mayordomo que, rejuvenecido, cumple 30 años frente a unas jóvenes amas de casa que babean por él y, por supuesto, por sus dotes de limpieza. Porque el algodón sigue sin engañar aunque hayan pasado que ¿10? ¿20 años?

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Y este feminismo no aborda sólo al ámbito doméstico, se introduce de forma casi cómica en las relaciones personales, mostrando mujeres seguras de si mismas, capaces de tomar las riendas y romper los hábitos machistas que encorsetan las relaciones. Aparece, por ejemplo, una mujer que echa a su novio de casa porque no hace nada, en vez de, como vemos habitualmente, que lo haga ella. Nos presentan mujeres seguras de su cuerpo, inconformistas, el prototipo de mujer del siglo XXI.

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Son graciosos, bailan, visten colores llamativos y mallas ajustadas. Nos encontramos ante los hombres del anuncio de Punto Matic, que son capaces de poner la lavadora sin morirse e, incluso, hacerlo desde el sofá, ¡sin soltar el mando! Porque ellos también pueden.

Este original anuncio recibió el III Premio Mujer y Publicidad “Crea Igualdad” campaña realizada por la Agencia Shackleton para la empresa Persan, por su llamamiento explícito a la corresponsabilidad en el hogar
(Fuente: http://www.amecopress.net/spip.php?article1624)

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Finalmente, recurrir a los tópicos ya no es sólo cosa de hombres, bajo el eslogan "enhorabuena chicos, por fin podéis hacer dos cosas a la vez" el café Marcilla presenta su nuevo producto con abrefácil, es tan fácil de abrir que hasta podrán hacer dos cosas a al vez.

Por muy llamativo que fuera este anuncio, porque fue uno de los primeros en adoptar una actitud tan marcadamente feminista, no fue muy bien recibido entre el público llegando a recibir quejas y alguna que otra denuncia. Por que no todo es risa en estos cómicos anuncios.

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domingo, 20 de septiembre de 2009

¿cuánto vale un regalo?

Un día tras otro las veo desde la ventana de mi habitación mientras oigo la acompasada respiración de mi compañera de cuarto. El sueño, que me es esquivo, me permite escribir estas palabras, reflexionar, demasiado, sobre todo.

En una de estas noches, no hace mucho tiempo, me planteé por qué es tan difícil hacer regalos a los amigos. Estoy hablando de regalos materiales, sí, esos que, en la supuesta confianza que mantenéis, quedan tan superficiales y forzados, esos que “tienes” que regalar en las ocasiones especiales. ¿Por qué cuestan tanto si se hacen porque se quiere?

Una colonia, un libro, un complemento, ropa… Qué más da lo que sea. Lo peor de todo no es darlos, es esperar recibir esa falsa muestra de amistad, aceptarlos con una pseudo sonrisa y decir que te encantan.

Sí, puede sonar muy cínico, pero es esta sociedad la que hace que queramos demostrar nuestro afecto, nuestro aprecio o sentimientos más profundos, dando regalos materiales, en vez de demostrar diariamente qué es lo que sentimos. Es tan duro expresarlo ¿verdad?

Ya que esto es algo que no podemos cambiar debemos saber que un regalo no debe apreciarse por lo que vale, en un sentido cuantitativo, lo caro que es, sino por la intención de la persona que te regala. Es muy fácil decirlo, pero un regalo es realmente apreciado cuando se valora o se tiene en cuenta lo que la persona pensó mientras lo conseguía (o hacía) y los motivos por los que te lo regala.

¿No te alegras cuando das un regalo y es bien recibido? ¿Cuándo tu esfuerzo por buscar algo que le gustara se ve recompensado con una sonrisa sincera?

Sólo reciben una sonrisa sincera aquellos que se sabe que se han trabajado. Espero que empecemos a apreciar los regalos por lo que son, pero que éstos, o la ausencia de éstos no se conviertan en incitador de una mala relación.

Hay muchos tipos de regalos y espero que sepamos distinguir cuales valen la pena y cuales no.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Con un nudo en el estómago. Primera crítica literaria

Personalmente, no soy seguidora de los Best-Sellers, o los libros más bien comerciales que tienen mucho de imagen y poco de contenido. Pero hoy haré una excepción, porque después de leer varios de "lo mejor vendido" éste demuestra serlo y con razón.

Es mi primera incursión al mundo de las novelas de Stephen King he quedado realmente sorprendida. Es un gran nombre, es cierto, y quizás llegueis a pensar que sólo hace cine de terror, pero si sólo hubiera sido así, yo no habría leído este libro.

Entre su impresionante bibliografía, pues ha escrito una cantidad inmensa de libros, estoy haciendo referencia al titulado "La larga marcha". Este libro fue publicado bajo el pseudónimo de "Richard Bachman", que el mismo autor explica:

Me han preguntado varias veces si lo hice porque pensaba que estaba saturando el mercado como Stephen King. La respuesta es no. No creo que estuviese saturando el mercado... pero sí mis editores. Bachman fue un desahogo para ambos. Mis "editores de Stephen King" eran como una esposa frígida que solo quiere cohabitar una o dos veces al año, animando a su cachondo marido a que se busque una prostituta. Bachman era a quien yo recurría cuando tenía que desahogarme. (Fuente: Insomnia, el universo de Stephen King)

Se trata de una novela futurista en la que se lleva a cabo una competición de fama mundial. Ésta no es una competición cualquiera, en ella, cien adolescentes elegidos al azar, tendrán que luchar por llegar a la meta en una singular carrera que contará con un sólo ganador y en la que un fallo puede suponerte la muerte. No hay marcha atrás y muchos se replantearán las razones por las cuales decidieron competir, se tratarán temas escalofriantes con una sinceridad propia del que sabe que solamente tiene dos opciones, ganar o morir en el intento.

Stephen King te mantiene en vilo y tensión durante toda la novela, te presenta momentos duros, en los que los participantes tienen que luchar por mantener el paso y seguir adelante, donde el sufrimiento se convierte en un producto televisivo y los expectadores hacen oídos sordos a los asesinatos que se están llevados a cabo como un espectáculo. Pero también te muestra amistades que durarán eternamente, recuerdos y reflexiones que te hacen pararte a pensar sobre el tema.

Es una obra que no decae en ningún momento y que te hace querer continuar leyendo sin parar hasta saber cuál será la conclusión de esta historia. Es un relato recomendado para aquellos que, como yo, no son espectadores habituales de películas de terror pero que buscan la expectación, que un libro les enganche y les mantenga en vilo como ningún otro lo ha hecho.

martes, 15 de septiembre de 2009

Un poco de publicidad

Aquí publico hoy mi primera entrada, que no será la última, presentando un anuncio que me llamó la antención. En este caso lo que podría llamar la curiosidad no es solo la banda sonora, muy bien escogida, sino el comportamiento que tienen los niños con respecto a los padres.

Se trata de un anuncio de la campaña australiana "Children see, children do" que trata de dar un aviso a los padres, y adultos en general, del valor del ejemplo sobre la conducta de los niños. Se trata de una producción dirigida por Sean Meehan de Soma Films.

Algunos podrían pensar que se trata de un comportamiento algo exagerado, incluso absurdo (como cuando se ve a la niña con el cigarrillo en la mano), pero en mi opinión creo que es sólo una proyección de los adultos en los que se pueden convertir estos innocentes niños, que solamente imitan el comportamiento de los padres.

El punto culmitante y el que creo que más llama la atención, a parte del nombrado anteriormente, es el del padre maltratador y el niño que le imita, es un sabor amargo el que te deja en la boca al comprobar hasta que punto puede llegar esta mala influencia, y que te deja reflexionando cómo estás criando a tus hijos.


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domingo, 13 de septiembre de 2009

La naturaleza en la gran ciudad

Todo empieza con unas pocas gotas de lluvia, como unas suaves lágrimas sobre la tierra. Las nubes se juntan y oscurecen preparándose para lo que va a venir. Tin, tin, tin. La lluvia sigue cayendo suavemente a través del cristal. Su melodía va aumentando de velocidad poco a poco. El palpitar de mi corazón se pone al son de esta armonía latiendo sin parar.

A lo lejos, muy lejos, se escucha un leve trueno, a penas un leve rugido. Un anticipo de lo que está por venir. Una luz, igual de suave que el trueno, va aumentando de intensidad. Su frecuencia crece a la par.

Cada vez más juntos y con más fuerza se acercan hasta mí. Un ensordecedor rugido precede a una cegadora luz. Ya están encima, no hay vuelta atrás.

Mi respiración se vuelve más superficial a la vez que se acelera junto al palpitar de mi corazón. Fuerza, ímpetu, violencia, no dejará nada atrás. La tensión se siente en el aire haciéndome un nudo en mi interior.

Cierro lo ojos para sentirla mejor. Mis párpados no pueden evitar notar la luz intermitente que llega hacia mí. Apretando la mandíbula quiero sentir su intensidad. Pongo la mano sobre el cristal que, a pesar de su grosor, me permite notar el golpear de la lluvia. Pum, pum, pum. Es rítmico golpeteo se asemeja al redoble de un tambor.

Quiero salir fuera, sentirlo en mi interior. Sentir como las gotas se deslizan por mi piel y me acarician, a pesar de su fuerza, con suavidad. Se que no me harán daño.

Ya están aquí, me olvido de respirar. Mi corazón late y late sin parar. Descargan toda su rabia sobre mí. Mi piel se excita anhelando su contacto, sabiendo lo que va a sentir. Todo se vuelve primitivo a través de mis ojos cerrados. Furia, rabia, todo está aquí.

Poco a poco va menguando, y recuerdo tomar una profunda bocanaza de aire. Todo se acerca al final. Mi corazón sigue saltando en mi pecho, todavía no siente que va a acabar. Mi respiración se va profundizando a medida que la tormenta se va.

Abro la ventana para sentir de nuevo las lágrimas sobre la palma de mi mano, recuerdo de lo que acaba de pasar. El aire huele a humedad y hierbabuena, procedente de mi jardín. A pesar de lo oscuro que sigue el cielo, ya no lloverá más.

Solo espero la próxima lluvia que haga mi corazón palpitar.

sábado, 12 de septiembre de 2009

¡qué paren el tren hacia la madurez que yo me bajo!

Hacerse adulto, madurar, conlleva responsabilidades , muchas más de las que puedes aceptar y más incluso de las que puedes imaginar en un principio. Tienes sobre ti, en tus manos, el poder de afectar a la vida de otras personas, tienes que asumir tus errores (y, por supuesto, todas sus consecuencias, sea cual sea su tamaño)
Es un camino en el que los descansos no están permitidos. Tus decisiones se convierten en acciones y las decisiones que hay y habrá que tomar son muchas y el tiempo para decidir, escaso.

Cuando somos pequeños queremos crecer, hacernos adultos, porque esto nos permitira ser libres. Si realmente fueramos conscientes de las cadenas que nos atarían a la realidad... seguramente querríamos fugarnos con los niños perdidos al país de Nunca Jamás, para no volver.

El billete hacia la libertad está en un tren de no retorno y, cuando realmente lo queremos, no sabemos qué es exactamente lo que estamos comprando.

Nunca estaremos realmente preparados para madurar.

jueves, 10 de septiembre de 2009

extrañas relaciones

Es extraña lo rara que puede ser la relación entre dos personas. Se pueden cruzar palabras hirientes, o que al menos lo serían en situaciones normales, sin que lleguen a hacer daño. Puede convertirse en un hábito el hecho de responder con ironía, con contestaciones bordes o incluso insultos, aunque detrás de éstas se esconda un interés sincero.

¿Por qué tratamos de protegernos tanto ante las opiniones ajenas? Está claro, para que no nos hagan daño. Pero sobreprotegernos de ellas no nos hará bien, nos impedirá decir lo que realmente queremos decir. Puede llegar un punto en el que nos cueste, cada vez más, actuar con normalidad con esa persona, incluso decir lo que realmente se piensa, complicando las cosas de muchas maneras.

Hay momentos y momentos para decir las cosas, debemos aprender a distinguir, o al menos intentarlo, cuál es el oportuno, cuándo estamos con las personas adecuadas. Es posible que nos cueste confiar rápidamente en las personas, incluso puede ser que el esfuerzo sea muy grande pero, a pesar de los malos momentos que puede ocasionarte esta confianza, creo que las recompensas son mucho mayores.

Y no es sólo por la recompensa, ¿no se siente uno mejor al depositar la confianza en otra persona? Cuando esto ocurre la sensación de soledad disminuye, el tener a alguien a quien contar lo sucedido es gratificante, incluso puede ser la solución para nuestros problemas de exageración de los hechos.

El comportamiento humano es extremadamente complicado pero, espero, ir resolviendo pequeños misterios poco a poco.

martes, 8 de septiembre de 2009

Érase una vez...

Érase una vez una pequeña niña. No sólo lo era por su corta edad, sino por cómo se sentía ante los demás.

Se sentía tan pequeña que decidió no pronunciar palabra cuando había gente a su alrededor pues, pensó:

—Por muy alto que hable no llegarán a escuchar mi voz. Están tan lejos de mí que apenas la sentirán como un molesto zumbido que, sin duda, espantarán. —

Así pasaban los días, sin que nadie la escuchara hablar, a medida que iba encogiendo se sentía más y más sola en su mundo particular. No tenía a nadie con quien jugar, no le escuchaban hablar, las palabras que devoraba en los libros no eran consuelo suficiente.

Un día, cansada ya de toda esta soledad, decidió proteger su inseguro corazón contra las críticas y empezó a hablar. Sus primeras palabras fueron tímidas, a penas un suspiro, pero empezó a confiar más en sus palabras y fue elevando la voz.

Todo le empezó a ir mejor, pero no se sentía del todo feliz.

— ¿Era esto lo que buscaba?— pensó — ¿estar rodeada de gente pero no tener a nadie en mi corazón?

Las personas iban y venían de su vida, pero ninguna le marcó.

¿Qué era lo que le faltaba? Eso mismo me pregunto yo.

domingo, 6 de septiembre de 2009

¿qué hace posible la convivencia?

No sé qué es exactamente lo que hace la convivencia posible en el hogar. Es, quizás, perdonar las disputas sin importancia que hacen tambalear los pilares del hogar. O, quizás, dejar el orgullo atrás al traspasar la puerta. Puede que sea la tolerancia y el reconocimiento de los errores y defectos del prójimo, un dar y tomar que se va equilibrando con los años y la experiencia.

Hay cosas que no se soportan en una situación normal, pero en las que hacemos una excepción "por la familia". El ser consciente de que tienes un hogar al que regresar nos hace menos temerarios, más respetuosos. Es un ojo que nos observa como un gran hermano, que nos resguardará cuando estemos heridos, que nos acurrucará y mecerá sin preguntar o, por el contrario, nos acosará a preguntas porque está realmente preocupado.

¿Ser consciente de que nos cuidan nos hace más tolerantes ante los fallos ajenos?

Entonces, ¿por qué seguimos tamaleando los pilares? ¿para demostrar lo resistentes que son? ¿es que no nos damos cuenta de que se pueden romper?

sábado, 5 de septiembre de 2009

Un nuevo comienzo

A estas alturas de la vida, en una sociedad donde lo nuevo es lo más “cool” y lo viejo se queda atrás sin remedio, se me hace difícil comenzar con lo que se podría denominar “este nuevo proyecto”. No estoy muy segura de lo que realmente voy a conseguir con esto, es algo personal, necesito contar lo que pasa a mi alrededor, aunque a nadie le importe.

A pesar de estar en la era de la comunicación la gente se siente más solitaria, con lo fácil que es estar en contacto y lo difícil que a veces es llevarlo a cabo. Son muchas cosas las que no se pueden decir y mucha la necesidad de decirlas, aunque sean pocos los oídos dispuestos a escucharlas. El mundo no se para pero, yo necesito hacer un descanso para tomar aire y gritar con fuerza.

Para eso estoy aquí, quien quiera escuchar mis palabras, sólo tiene que pararse a tomar aire.